CATARSIS
"UN ADIÓS CON ALEGRÍA"
CATARSIS
"UN ADIÓS CON ALEGRÍA"
Cuando era pequeña, “el adiós” no se permitía, pero no ese de un simple “hasta luego”, sino ese otro que nos coloca en un adiós infinito, sin saber cuándo nos volveremos a ver, ese "adiós de despedida…"
Solo imaginarlo se producía en mi corazón un desgarro que dolía, un dolor que no soportaba solo con pensar que un día ese “adiós” se produciría…
Soy una mujer de fe, con los años esta fe ha crecido y robustecido, yo diría que se ha hecho inquebrantable, y cuando recuerdo las posibles despedidas que marcaban ese “adiós” prohibido no olvido una experiencia con una personita muy cercana a mí, con un diagnóstico que no marcaba certeza de nada, un diagnóstico que me coloco frente a un posible “adiós”, recuerdo que en ese momento solo me arrodillé, lloré desesperadamente, el corazón nuevamente se desgarraba, ya no era una incertidumbre lejana, ya tocaba a mi puerta una posible despedida… recordarlo es como vivirlo, pero ya desde la calma y aceptación, esa despedida nunca se produjo, pero lo que sí se hizo presente fue mi fe y la aceptación de lo transitoria que puede ser la vida.
Sin saberlo esa experiencia me prepararía para lo que 3 años después ocurriría, una exploración tan profunda que reestructuraría mi vida, desde las raíces, desde los cimientos de mi existencia, lo que me ayudó a acercarme sin evadir “las despedidas”, de alguna forma ocurrió un desprendimiento de lo material, de lo tangible, de lo que creía podía tener, mirar de frente ese “adiós” tan satanizado que se había sembrado en mi corazón, me liberó, porque me ayudó a no retener más, a disfrutar mejor y aprovechar los momentos, con la gente que quiero, con el aire que respiro, disfrutar las miradas, ver más a la cara, escuchar mejor, empatizar sin pudor, dar sin esperar y recibir sin recriminar, me ayudó a degustarme la vida y agradecer todo, lo agradable y lo que no lo es…
Hace 3 años me despedí sin resistirme, con mucho dolor y sufrimiento, con mucha tristeza, con un poco de melancolía, pero con la certeza de haber dado todo lo mejor que pude, todo lo que tenía, me despedí de ti, infancia… Me despedí de ti, comida… Me despedí de ti, colores, …. Me despedí de ti, mamones… me despedí de ti, pescado, me despedía de ti, pasado…. Pero lo que más me costó fue despedirme de ti “abuela”, te decía mamá porque eso eras y serás, y bendigo el día que colapsé y tuve que hacer reestructuración en mí porque hoy, 01 de diciembre de 2025, entendí la intención, porque tu ausencia, que la esperaba, no la hubiera podido soportar desde esta distancia que a veces deprime y oprime, desde esta distancia que me impide darte un último beso, un último abrazo y un último jalón con los dedos de los pies, como lo hacías tú, ¿te acuerdas?
Hoy, “el adiós” no me cuesta, lo esperaba, porque tú necesitas continuar, agradezco los 96 años de tu existencia, agradezco tus oraciones y hasta el final sé que estabas conmigo, aquí pegadita a mi corazón, a mis sueños y a mi ilusión de volverte a ver y abrazarte y mirar las arrugas de tus manos, y echar cuentos contigo mientras tejías una hamaca que mil veces te preguntaba y tu otras mil me explicabas, sentarnos en la entrada de la casa, yo sentada en el piso, escucharte pegar grito a todo el que pasa, preguntarte sobre los indígenas hasta que te cansabas y me decías: “ya mijita, vamos a hacer la comida” … todo esto pasaba en medio de muchas sonrisas… ¡Nos veremos pronto, mamá! Espero que hayas tenido una partida tranquila.
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¡Nos vemos en la próxima Catarsis!
Espacio reflexivo No sustituye el Tratamiento Terapéutico