CATARSIS
"CONFUSIONES QUE ATRAPAN"
CATARSIS
"CONFUSIONES QUE ATRAPAN"
Suelo pensar que todo lo malo me vendrá, que lo que sueño no lo voy a lograr, y que soy limitada para alcanzar, para llegar.
Pero algo curioso me pasa, porque estos pensamientos van por una vía y mis acciones van por otra, tan distinta, tan distante, que pareciera otra persona la que la transita, pero no hay nadie más, soy yo la única que está.
No sé si a alguien más le pasa que, “creer lo pequeño que somos”, a veces es tan diferente a lo que construimos, es tan diferente a lo que ven otros, los otros ven lo que mostramos, lo que hacemos, lo que alcanzamos. Si nos paramos frente a nosotros mismos y miramos esa vida que otros ven, nos daremos cuenta de la mirada interna tan deavluada que tenemos.
Desde hace muchos años que identifique este formato en mí, y cuando lo entendí fue tan liberador, porque al final se desenredó una maraña de confusión que tenía y no sabía que creer o cómo sentir.
Y es que, la mente navega por un riel y nuestras sensaciones por otra, puedo comprender que soy inteligente, pero no me siento así, no me veo así, no me concibo así, es un concepto que se aleja de mi propia mirada.
Les estoy hablando de confusiones, pero de una en la que me había quedado atrapada por muchos años y me generaba muchas dudas, mucha inconformidad, mucha inseguridad, no lo entendía, porque en teoría había alcanzado mucho, había logrado más de lo que pensé, pero no me reconocía.
Si alguien le pasa esto, no te preocupes, necesitarás tiempo y mucha paciencia, si lo haces e insistes en ti, lograrás despejarlo, no necesariamente entenderlo, porque mientras tu razonamiento es lógico, real y correcto, tus sensaciones, tu mirada, tus marcas en la vida sobreviven solas y te machacan, se aparecen de la nada, sin que las llames, ellas están ahí, haciéndote sentir, provocándote reacciones, controlando tu control.
La comprensión racional la deje de un lado, porque entendí que no me estaba funcionando, en su lugar incorporé la aceptación y la comprensión humana, las dos están cargadas de abrazos y emoción, que me ha ayudado acompañarme, a bajar el dedo juzgador, a dejar la dureza conmigo, a aceptar mi inteligencia sin que tenga que sentirlo, sabiendo que el sentirlo pasa por sensaciones intervenidas por mis heridas, por mis huecos emocionales, por mis frustraciones, por mi mirada estancada, entonces dejo a la razón lo que le corresponde, y me tomo a mí como a una hija a quien quiero, a quien apoyo, a quien respeto y a quien le repito las veces que sean necesario: “yo te quiero” - “confío en ti”. Avanza, “yo estoy contigo”
Ánimo.
Espero que este contenido te haya sido útil, compártelo con quien creas pueda necesitarlo.
¡Nos vemos en la próxima Catarsis!
Espacio reflexivo No sustituye el Tratamiento Terapéutico